miércoles, septiembre 29, 2010

Poema al Viento

No llores hermana, no,
por mala que sea mi suerte
porque ni la misma muerte
hará que te olvide yo.
Son de la noche.


Voz perdida, cascarón de luna,
diluida entre equívocos y verdades.
Tono de mis labios quebrantados,
piedras de río en la garganta
que quieren remoler lo irremediable.

Te encuentro en la belleza del instante:
somos impuros, estamos expuestos
pero aún en la cúspide del mundo,
queriendo ser y no reconocernos
en el camino hollado del futuro.

Me arrebaté la voz con la que cantaba.
Callaste, no había más qué decir.
Agrieté esa música que amaba
y tú escuchaste para recordarme
lo que somos y de lo que no se habla.

Aquí estamos, después de siempre,
haciendo relatos y preguntas.
¿Por qué? No sé decirlo,
estoy muda de sorpresa y tiempo,
soy mis ojos, soy la imagen del momento.

No sabemos lo que sabemos,
tropezamos ávidos de ser
al final de lo que somos;
tenemos la certeza del querer
que se sobrepone a cualquier cómo.

El destino es lo indeterminado:
jugar nos define, nos salva, nos condena,
pertenecemos al aire y al mar,
a la carretera y a los sueños.

Duele el silencio, la risa hiere,
esta vida nuestra y de los otros
lastima en el error, por siempre.

La noche pierde el nombre,
bailamos sobre las estrellas,
lentamente, la voz vuelve...

1 comentario:

  1. Versos lanzados al viento como el cantarino rumor de un río. Abrazos.

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