jueves, septiembre 30, 2010

Nota aclaratoria

No me hago responsable por la lectura
que pueda tener la expresión "te quiero",
ni por las miradas que ellos creen
que son suyas cuando voltean a verme.

Ya sabes que tengo la lengua fácil
y que me gusta casi todo, casi siempre.
Has visto cómo me enamoro indebidamente,
dibujo los contornos del otro, los míos
y después echo todo por tierra, llorando.

Excepto lo que vale la pena,
lo raro, lo que no puede definirse.
Se me quedan los misterios enganchados,
toman nuevas formas, son demonios
que me permiten seguir estando sola.

Mis padres nunca se dijeron "mi amor"
y por eso solamente sé querer. Aprendí
a sonreír para compensar a la muerte:
en el fondo nunca creo en nada
y muy pocas veces en alguien.

Soy la dulce madre de la patria
que desaparece suavemente
asustada de los plazos forzosos.
Creo en el amor sin tiempo
y en los hijos que tendremos,
aunque sea sobre el papel.

Lo que tiene palabras, lo que no,
este arte no es sencillo, no es un arte,
es prudencia, reconocimiento de la especie.
No somos animales, tampoco dioses,
vivimos de nuestras ludopatías, sabemos
bailar y permanecer por poco tiempo.

Hay una esquina imaginaria en este libro,
en la que somos profetas y sabemos amar.
No debemos confundir un par de conceptos
pero es inevitable, somos humanos.

-No te engañes. Somos otra cosa.

4 comentarios:

  1. yuhuuuuuuuuu... sabía que lo éramos, nunca me engañé

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  2. Siempre supe que lo sabías... [resquebrajadoramente feliz]

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  3. Una aclaración más que buena!!! Abrazos.

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  4. Morir en soledad debe ser muy duro, pero peor aún no creer en nada ni en nadie.

    Vengo a dejar mi palabra creyente.

    un beso.

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