viernes, septiembre 10, 2010

Pequeñísima locura...

Así es esto, amor mío, de ir construyendo otro siglo.
Nadie sabe qué dirán los libros de texto del futuro
acerca de estos días superficiales en los que sabemos
el estado de ánimo y la música del otro, ignorando
si sus noches son de leche y pan o de alcohol e insomnio.

Este tiempo asqueroso de muertos que omitimos.

Así es, Mirada de Locura, nada sabemos
porque nada existe, vamos caminando en línea recta
o entrenando sobre la banda de un aparato que nos forma
como si hubiera razones para correr,
direcciones qué tomar, ideas qué materializar.

Este tiempo asqueroso de muertos que omitimos.

Así es, amigo mío, creo religiosamente en el hubiera,
única perfecta verdad a la cuál aferrarse.
Sigo con el optimismo triste, la cursilería de ciudad,
tratando de no tocar las convicciones, de besarte sin pensar,
de hacer el plan A, B y Z para cada momento
y confirmar que no me gusta perder, que no voy a perder
porque conozco la falta de solidez de este mundo
que ni siquiera
tiene la decencia de estar hecho de papel.

En el rango de las posibilidades me muevo por preferencias:
amor vivo antes que labios sin compromisos,
puta enloquecedora antes que novia triste,
musa de los extraños antes que amiga de cafetería,
hija egoísta antes que devoto miembro de familia mexicana,
planeadora de accidentes antes que víctima sin consciencia.

Este tiempo asqueroso de muertos que omitimos.

Hoy traigo el desquiciamiento en la piel y no hay problema,
solamente que me largo a buscar besos y tragos, canciones
que me hagan reír, olvidar o recordar mi cuerpo...




4 comentarios:

  1. Anónimo11:12 p. m.

    Perdidas están las cosas que no se encuentran, es un hecho, tan perdidas que se cruzan todo el tiempo y ahí estaban encontrándose en ese hubiera que sí tiene presente, tan presente como la omisión más asquerosa en vida deL aferre a lo perdido poR...

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Y a veces pasa que amanecemos con los sueños rotos, por eso cada mañana es una posibilidad de revancha.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  4. A vivir sin cercos ni cortapisas. Abrazos.

    ResponderEliminar

Escribe algo. Todas las palabras tienen peso.