sábado, septiembre 18, 2010

Hipótesis

Me gustaría poder decir que te conozco
los párpados mientras duermes respirando
y que eso me hace estar un poco más cerca
de los sueños que nunca recuerdas.

Quisiera pensar que hay un ritmo justo
en el que caminamos, flotamos sin hablar
y que esa realidad hace que la ciudad
no grite desquiciada por un rato.

Puedo, de hecho, decir que cuando gruñes
yo dejo de pensar y pierdo la mirada.
No soy ni eres, solamente está la luz
que sigue su curso y nos enciende.

Si he de cambiarte el nombre para poder
quererte a la mitad justa del tiempo fijo
y evitar que lloremos otra noche, he de quebrar
tantas palabras dichas y escritas.

Y recordar que eres una especie de bestia,
lo que no evita que seas un buen tipo,
un niño que se alegra con lo simple
y un hombre de pulso firme que mira al vacío.

Pero el deseo, querido mío, es el mal,
se mete en la sangre y distorsiona los acuerdos.
Solamente la alegría y el juego lo salvan
de no ser también la muerte.

De nuevo sobre el tablero tomo el turno,
recupero la calma y pienso en acariciarte,
como esa vez, mientras cantábamos,
cuando te saqué a bailar de entre las sombras,
y te besé sabiendo lo que siempre supe...

Que solemnes no servimos para nada,
que la inmovilidad es enemiga de la vida
y que de todos mis demonios eres el favorito
solamente porque sabes sonreír.



4 comentarios:

  1. No se si a los perros cuando se les cambia el nombre, responden al sonido o es que realmente les gusta el nuevo título. Pero sí se, que a ciertos demonios no se les puede cambiar de nombre, porque nunca responderán, ni al sonido ni a la nueva invocación... su nombre siempre será más real que los labios que lo pronuncian.

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  2. El demonio con el que juego sabe bien que todos tenemos más de un nombre y que ninguno de ellos puede ser más real que una boca. Jugar es decidir a qué nombres respondemos en una creación que no tiene final...

    Un beso.

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  3. Un demonio que será muy difícil de extirpar, por lo visto. Abrazos.

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  4. Humm, siempre tiene un secreto encanto la sonrisa del demonio, hay conjuros difíciles de olvidar.

    Un beso.

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