viernes, septiembre 12, 2008

La vida cambia



Mientras crece una hoja verde sobre la jarrita de la mesa, se acumulan las páginas desparpajadas. Los personajes quieren decirte algo, un trazo violento que clama venganza o una suave curva que te jala una cuerda del alma, te acongoja o te hace sonreír.

Quizás es tarde, bebes café y los números son filas de pequeñísimos parásitos negros que te atacan y dominan todas tus horas. A lo lejos los niños y los hombres duermen, sonríes en una canción y piensas que la vigilia prolongada provoca el efecto de una droga en tu cerebro.

Es que la vida cambia, se construye de planes aplazados y esfuerzos enormes en solitario. A veces es una pelea contra la nostalgia, un arrastrar arena en los zapatos, sentir cien veces el infierno vivido y recomponer la normalidad por pura supervivencia.

Otras es reír por un triunfo, conquistar un beso que no derrumbe la paz, bailar donde menos te lo esperas, encontrarte en otros ojos y darte cuenta que ese es precisamente tu lugar.

Quedan los recaditos apresurados a media jornada, las pláticas virtuales de cinco minutos y las citas retrasadas una y otra vez. El relato de las noches de pasión y las sonrisas de los hijos; los enigmas del amor y los incidentes de la oficina.

Mientras, las hojas sobre la mesa siguen creciendo...

4 comentarios:

  1. jaja
    me parece algo familiar,
    tsssssss
    te quiero un chingoo!!!
    ya nos veremos!!!
    prometido!
    beso!

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  2. me gusta, suena a esas primeras veces, que son siempre primeras veces que nadie las cambia y que nadie les quita ese saborcito que luego cambia, pero no importa sse disfruta, definitivamente.

    besos

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  3. el barón rampante1:30 p. m.

    Y qué bueno que la vida cambie. Bonito fotomontaje por cierto. Besote.

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  4. Anónimo1:25 a. m.

    Querido Trompi.

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