martes, febrero 10, 2009

A veces...

Hay veces en las que las prioridades se reordenan
y lo importante se vuelve irrelevante.
Bajan las revoluciones por minuto,
lo inminente flota lento sobre el silencio,
lo insignificante se apodera de nosotros
y el mundo
se vuelve un lugar quieto para jugar a las insinuaciones.

Duermo cansada y en mis sueños se meten las retroexcavadoras y los taladros neumáticos que abren la avenida Revolución. Estoy a punto de abandonar este barrio y llegan los trabajadores a desentrañar el pavimento. Sueño con tiroteos y persecuciones,
con escapes maestros en ciudades ruidosas.

Despierto. Hay sol y el clima es, para variar, templado. En mi verdadera ciudad no hace falta usar suéter y siempre se puede sonreír. Las máquinas enormes abrieron un boquete de 30 centímetros de profundidad, de dos cuadras enteras, para rellenar con concreto hidráulico.

Todo cambia,
también en el paisaje
y vuelvo a estar segura de que el cambio
es la única posibilidad que tenemos
para no morir.

2 comentarios:

  1. La vida en movimiento con la esperanza de que la sonrisa perdure y que las obras acaben cuanto antes, un abrazo.

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  2. no se, aun para que antes todo se solucionaba con repavimentar, hechar la mezcla y cerrar unas horas, ahora gracias a las alianzas se cemex o cualquier cementera con el gobierno nos van a meter obras de días enteros con concreto hidráulico para que los dos pasos que se avancen sean sin sobresaltos, claro hasta que por contrato se haga el mantenimiento con otros 30 cms de profundidad, ni al caso, pero me acordé de mi paso por revolución y me reteenojé

    saludos

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