sábado, octubre 27, 2007

Gracias por el fuego

Brilla la noche y todo se mueve. Las caderas de una niña giran, una mano protege la sombra que dejó una esperanza.

Suena el teléfono con sus conatos de momentos. Van canciones por el aire y miradas que atraviesan
la madre de todas las salsas a destiempo.

Puedo andar la noche entera acariciando desconocidos a distancia, sentándome en una esquina a mirar el sonido de la ausencia, el ritmo de la vida y la muerte de cada cigarrillo que me fumo...
mientras te espero.

domingo, octubre 21, 2007

Paseo


Para el que no pudo venir, pero igual estaba allí



Cerca de las siete del domingo se alebrestan todos los dolores que guardaste en cajitas. El gato duerme y los tres soles que te inventaste se van apagando. La calle te llama, te dices que el asfalto es de quien lo recorre, sales a ver qué te regala la vida.

Esta ciudad es tan incoherente que se viste del color de la música que le pongas. Tom dice que hay que esperar hasta que el ayer esté aquí y aceleras a ver si viene pronto. El río Churubusco todavía tiene árboles altos como para remar a su lado pero los taxis lo atraviesan volando. Ignacio Zaragoza se puebla de policías y julias, el ayer no va a regresar nunca a ese lugar.

Viene la noche, las luminarias no funcionan y en momentos todo se borra, ráfagas de color son estas calles, dolor impune bajo un volumen dislocado. Lloras por los que quieres y nunca verás, por ellos mismos cantas:

take a weathervane rooster
throw rocks at his head
stop talking to the neighbors
til we all go dead
beware of my temper
and the dog that I've found
break all the windows in the
cold cold ground
cold cold ground


Nada espectacular, un paisaje de fondo a lo que sientes. Te rindes por el oriente, das la vuelta por Mixcoac hacia San Ángel, regresas a Insurgentes doblando en Altavista y justo en la estación de La Piedad del Metrobus, aparece:











¿Y por qué la luz lo sigue como a un padre? ¿Por qué mira hacia arriba, donde nadie busca nada ya? ¿Quién es ese hombre que ha vuelto hermosa una esquina de la ciudad sin los permisos correspondientes? Es la salvación de la primera estrella, la confirmación de no estar solos.


Es el amable extraño que te permite guiar al Periférico a un trío de guanajuatenses perdidos y después llegar a casa dando brinquitos de felicidad, para seguir leyendo.


jueves, octubre 18, 2007

¿Por qué odio los paraguas?

Cuando llueve, la gente saca su paraguas y piensa que se protege de la lluvia. La lluvia no es una amenaza para la humanidad; es esta última la que amenaza al mundo y sus ciclos. Cuando llueve, la ciudad (con suerte) se colapsa y los automovilistas no llegan a su destino a tiempo. Las piedras y los ríos se desquitan del asfalto y bajan de nuevo por sus cauces borrados. Todo sigue siendo igual pero mojado y esa humedad me recuerda lo que no recuerdo: cómo fue este lugar antes de nosotros.

Esos artículos como de tortura se componen de varillas con peligrosas puntas. Si mides como yo 168 cm y te topas rumbo al metro con una mujer de metro y medio, corres el riesgo de que te saque un ojo, te arranque un mechón de cabellos o sencillamente te aparte del paso con ese artefacto que ultimadamente no impide que se le mojen los zapatos, los pantalones y si va más de uno debajo, también todo lo demás.

¡Tan bonito que es caminar bajo la lluvia! Cuando cruzas Patriotismo las gotas se impactan contra la avenida, se iluminan todas por los faros de los coches, hacen pequeñas coronas como animalitos que viven por un instante. El agua corre por tu cara, parece llanto frío, y todos se esconden en sus casas, debajo de las marquesinas, en las tiendas y la farmacia. La calle es de la lluvia y las personas envidian esta calma con música que podrían disfrutar.

Y llegando a casa, el vecino que tiene un Cadillac va llegando y me dice (mientras cierra su paraguas prudentemente): "¿Qué haces, preciosa, en la calle a esta hora? ¿Mojándote?" ¡Idiota! por supuesto. Y antes de llegar a mi departamento todavía me topo con el marido de la portera que me mira con desaprobación mientras me seco la cara con la manga de la sudadera.

martes, octubre 16, 2007

Descubriendo

En tu sonrisa yo veo una guerrilla, una aventura un movimiento...
Tu lenguaje, tu acento...
Yo quiero descubrir lo que ya estaba descubierto...

Me voy pa'l norte, Calle 13 feat. Orishas.


Y quiero descubrirte enmedio de la noche.
En el día menos previsto regálame el cansancio
que te sobra en la espalda, dame el beso de tus sueños,
tócame con las prisas de los proyectos de hoy,
dame el tiempo que sacas de la manga y
deja la ropa por el suelo; descansa un segundo
de espaldas, no importa nada,
sólo esto.

Dame esa sonrisa trasnochada
que se escurre por las calles.
Has sido tan observado,
te han amado tanto...

Pero nunca como yo
que no soy yo, que no te amo,
que soy sólo este cuerpo.
No tengo más alma que la noche,
te tengo, no te tengo,
pero aquí estuviste.

Queda el rastro de tus ojos,
detenido al otro lado de la puerta.

jueves, octubre 11, 2007

Taberna



Una cerveza más, otro café. La penumbra los protegía de todo, en silencio se podían observar los rastros de palabras, historias y miradas que el lugar contenía.

¿Qué vamos a hacer, ahora que te comieron la lengua los ratones?
Buscarlos y echarlos de casa.
Esa historia fue como un relámpago: cuando su sonido empezó a llenar el aire, la luz que lo había anunciado ya se había desvanecido en el cielo.
Mejor seguimos callados.
Está bien.

Otro cigarrillo se encendió y continuaron mirando la tarde, lentamente.

jueves, octubre 04, 2007

Fiebre

Fiebre me dan las paredes, cruzadas de lado a lado por esta ventana casi soleada.

A través del cristal miro el aire, siento el aire, dejo que se meta en cada uno de mis huesos.


Me siento tan viva que muto con los cambios de luz, los dedos del pie izquierdo se me hielan, una ráfaga me levanta hasta el punto de escalofrío y el calor se ausenta en un aliento, se va en una nube y vuelve a mi frente, me la cierra con un beso, pongo otra canción y sigo buscando.

Te me escurres de la mente con el eco de una puerta... Nudos de palabras, esbozos de juegos, prisas y pendientes, octubre se cierne sobre mi cabeza, nudos de piel, de historias, nudos sin argumento necesario.

La luna de este mes me dice los secretos que aprendí hace años, olvidadiza quiero no saber lo que ya sé y me pierdo en los terrenos de mi cama siempre abierta, de mis cuentos nuevos, de mis brillantes tiempos felices.

lunes, octubre 01, 2007

Tristeza

¿Qué te pasa, estás llorando? Tienes alma de papel
Héctor Lavoe, Periódico de Ayer


Recoges piedrecitas del camino,
una azul, otra azul, más azul que el cielo;
hoy no hay piedras amarillas, piensas,
el calor se te posa entre los ojos,
la nave y sus bandazos te destemplan.

El sol se esconde,
la luna se patina entre los autos,
la soledad aplaca la pasión
y los secretos de las plazas barrocas te desnudan,
desanudan tus amarras a cualquier puerto.
Tu casa está en el mismo lugar que tus zapatos,
tu corazón se mueve en el aire,
vuelta y gracia al mundo
que pone el alma en el puño de los besos
que te inventan los sueños
muy muy tarde y en silencio
se va pasando el momento...