lunes, julio 17, 2006

Lo que yo viví

Me da tristeza la ingenuidad de las personas que se quedan en casa viendo la tele o escuchando la radio, y que creen que este es un conflicto entre ciudadanos y un cuestionamiento al desempeño de los funcionarios de casilla. Me duele que la misma gente se atreva a hablar mal de las personas que quieren defender su derecho a decidir, tragándose la idea de que todo esto es un berrinche de AMLO.

Yo no soy perredista, ni activista política, ni defensora del Peje. Pero sí una ciudadana de este país tristemente lastimado que no creía que estuvieramos todavía en un punto tan lejano a la libertad. Menos choro y más imágenes, aquí está lo que yo ví en la famosa marcha del 16 de julio... A ver qué veo en la del 30 (bien dispuesta a llevar al doble de personas).

Desde el metro San Pedro de los Pinos subió la gente, en pleno territorio de panistas

En el metro Auditorio las personas se hablaban para indicar la salida correcta.

Uno de los "renegados" en el Museo de Antropología. Más que pejejistas, personas preocupadas por el lugar donde nacieron y han vivido.

Rumbo al Zócalo, parecíamos familias rumbo a Chapu en un domingo soleado.

Aunque cada vez se juntaban más, fue normal ver niños en los hombros de sus padres y bebés en carreolas. Nunca se perdió la sensación de tranquilidad.

De una forma u otra, muchos le pusieron significado y alegría a la manifestación ciudadana.

Ya por la Diana, era difícil caminar por la avenida o la banqueta.

Sólo la verdad. Mientras decidamos que alguien más piense por nosotros, no podremos construir nuestra propia verdad.

¿Ven cómo no es tan difícil salir a defender lo que es propio?

El joven abuelo menos triste que de costumbre.

En el Centro no ví negocios cerrados; ni siquiera los ambulantes dejaron de trabajar pese a la cantidad de gente. Nunca vi una aglomeración más respetuosa.

Las fotos aéreas de La Jornada son impactantes. A ras de suelo y atrás de las banderas de Super Barrio (no pudimos llegar más allá del inicio de la plancha del Zócalo) se veía así.


Le tengo pavor a las multitudes, pero es verdad que ví ahí a gente común y corriente, familias con dinero y sin dinero pero con una característica en común: decididos a pensar y con un poco de conciencia con respecto a lo que el pasado ha hecho al país de la abundancia. No quiero seguir viendo morir los sueños, ni la tierra, y por eso estuve ahí.

6 comentarios:

  1. Ahí, por donde yo escribo y describo y regurgito comunmente mis terribles terruños, escribo algo parecido hace algún tiempo. Fue cuando el cierre de campaña del señor AMLO. Lo recuerdo bien. Y resultó todo salir en automático.

    Pero vi lo mismo que tú viste aquí. Con todo y que no estuve aunque hubiera querido estar. Estuve y no estuve, pues. Pero sí que vi que la diferencia sustancial, en este país, en este momento, en estos ahoras, resulta ser la de la conciencia social. Y, tal y como te dije en algún intervalo madrugador de tu cumpleaños, parece que eso es todo lo que nos queda. Sin más ni menos.

    Yo no creo, honestamente, que ese gruesísimo contingenete de votantes panistas sean sencillamente necios y egoístas sin remedio. Comprendo su terror y comparto su pánico. Nuestra diferencia es geográficamente otra, y nada más:

    Todos esos amigos, parientes, colaboradores y esperanzados votantes que sucumbieron hacia el PAN, no son nomás esos tristísimos remedos de verdad y conciencia que somos todos los despiertos.

    Votaron pensando en su protección. Votaron creyendo en que su bienestar dependía de ello. Y erraron, sí, pero no por negligencia.

    Vivimos un país tal y como la república española fue, o la francesa fue pero además logró ser, a perpetuidad. Vivimos un cincuenta-cincuenta. Y eso es lo que es triste.

    Aquí no se ganó por cuatro o cinco puntos, como se pensaba. Si acaso se ganó gracias a espigas y mendrugos. Muy a pesar del fraude, nuestra victoria no fue suficientemente contundente. Y eso es lo que verdaderamente pesa.

    Vivimos en un país donde muchos defienden lo poco que tienen. Y donde, además, esos muchos creen que atacar la desigualdad podría privarlos de sus pequeñas adquisiciones. He ahí el meollo, la tragedia, lo esencial del asunto:

    El PAN quizás haya transado. El PRIFE era una burla desde que se instituyó, hace 4 años. Está bien.

    Lo irremediable, lo pusilánime, lo pobre de todo esto, es que México haya temido tanto. Que, finalmente, AMLO y sus estrategas no hayan contrarrestado las mentiras absurdas que la derecha le contó a este país en toda la franja norte. Que la gente, finalmente, se creyera la idea de inestabilidad e inexperiencia que se compró, cabalmente, todo el norte de este país. Eso es lo trágico. No nada más el fraude efectivo, como dijera Del Paso, sino también el fraude del engatuzamiento. El fraude de la convicción mediática. El fraude, temo decir, de siempre.

    Y snif. Iremos el 30. Quizás duplicaremos la asistencia. Quizás no.

    Yo sólo me entristezco de tanta mentira. Y persevero. Y me alcanzo a mí mismo.

    Sin más.

    Snif.

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  2. Anónimo5:59 p. m.

    ...comparto sus sentimientos: su rabia, su tristeza, su indignación, su cólera (renovada de nuevos bríos)... los apoyo desde ultramar,
    meg***

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  3. Lo que no sabes es que el anciano, el niño en hombros y la señora en silla de ruedas son el verdadero peligro para México, míralos: tan intransigentes y rebeldes.

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  4. vivos...
    vivos...
    vivos...

    hace tiempo que alguien no lo usaba como adjetivo.

    Muy vivos.

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  5. "No quiero seguir viendo morir los sueños, ni la tierra, y por eso estuve ahí"

    Es increible y totalmente maravilloso, poder vivir esa experiencia, yo buscaba sin cesar entrelazar las miradas, tratar de comprender, aunque fuera solo por un instante,por que estaban ahi, por que sonreian, por que gritaban, por que iban como yo a buscar reflejos...

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  6. Yo como tú ni soy defensora del Peje ni del PRD, pero entre más pienso en los "hacedores" ( hoy es 2 de agosto del 2006) de este "atentado al empleo" como se ha llamado desde la presidencia, la iglesia y los "empresarios" han sido las mismas y mediocres prácticas comunicacionales que han caracterizado la parodía de ESTE SEXENIO, que no ha tenido absolutamente ninguna capacidad para conducir la TRANSICIÓN de la dictadura la democracia, porque estabo PACTADO desde hace 17 la defensa de su modelo económico NEOCOLONIAL.
    Un beso

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