miércoles, septiembre 14, 2005

Cuento de lluvias

Érase una vez un viaje extraño a un lugar desconocido. El calor agobiaba a la mayor parte de la población. Los jóvenes se escondían detrás de barras y mesas, la calle era un sitio habitable sólo por las noches, cuando la luna anunciaba un poco de viento y alivio, aunque las piedras claras de las casas siguieran irradiando chispas que se pegaban a los zapatos como insectos de luz.

Por mucho que lo intente, no puedo mas que tener una visión difusa de ese pueblo, sus calles y sus pobladores. Tan arraigados parecen, a la vez tan dispuestos a volar a rumbos lejanos. Y mientras pienso y siento no escribo, más bien voy saboreando las imágenes con gusto a tierra y a sol, retomando mi vida con las ganas de robar un poco de esa calma con la que se pasan los minutos (había olvidado que existían esos lugares), tan ajena a esta ciudad.

Voy sonriéndole a la luz por la ventana mientras baja y trepa de nuevo: un poquito de tibieza antes del aguacero, un poco de tiempo para no verlo pasar tan deprisa, un poco de cariño, que golpear a los otros, sobre todo a los queridos, resulta absolutamente innecesario en este territorio.

El dolor y los golpes vienen solos. Prefiero dedicarme a querer.

5 comentarios:

  1. Que palabras tan sabias...

    Un abrazote.

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  2. coincido con la drop....

    los madrazos vienen de todos lados, la felicidad sólo viene de ti.

    ufff ....bienvenida!!! por quinta vez!!!

    besos

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  3. "las calles irradiaban chispas que se pegaban alos zapatos como piedras de luz" que bueno que has traido la luz contigo. Estaba esperando tu regreso. Saludos cordiales

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  4. Prefiero adormilarme antojosa y conscientemente. Prefiero subvivir, sobredormir, amar sin revuelos. Prefiero transparentarme. Ausentarme pero nunca para siempre. Regresar sin que nadie lo espere. Asustar a las orejas menos acechantes. Espantar a los ojos más ensimismados. Prefiero, pues, amar apenas todo lo que sé. Amar apenas todo lo que desconozco. Amar en demasía pero sin que sea demasiado. De más darme pero sin darme absurdamente: Tiene que haber sueños sustentándolo todo.

    Prefiero ausentarme de toda seguridad potencialmente perpetua: Las certezas llegan solas. Desmadran todo. Aturden.

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  5. jelouuuu!!!! no habrás matado a tu blog, verdad??? se extrañan tus letras...

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