jueves, noviembre 01, 2007

Hormigas en los brazos

Para Felipe


No tienes casa, te mueves entre fronteras llenas de gris, a través de caras que desconoces, por un esfuerzo que trae el cascabel del aburrimiento atado a la cola.

Es curioso, lejos de tu barrio, de tus amigos enfermos y viejos, cómo te sientes solo, aunque sepas de sobra cómo moverte en el concreto, aunque tengas patentada la fórmula de la seducción para los extraños.

Llega un punto en el que cansa el escenario y te transformas en la definición de melancolía, extrañas lo que nunca tuviste, lo recuerdas como un futuro glorioso e incierto, te desesperas por saber si esos brazos, si esa tierra, si estos sueños.

Te pienso: me apareces fuerte, hermoso, con los pies de porcelana zurcando noches, medios días y años enteros al otro lado del Viaducto. Te regalo hoy mi sueño de plomo entre sábanas de franela, mi ocio de soles a rayas, mis historias truculentas, mi reflejo, cansado también.

Todos estamos en donde no estuvimos, todos queremos ese algo que no se nombra. Todos traemos hormigas en los pies y, con un poco de suerte, vamos hacia allá.

3 comentarios:

  1. ¿O sea que esas cosquillas que a veces se sienten...?

    Argh, ahora entiendo tantas cosas.

    Y las perras nuna me han llevado hasta el corazón del hormiguero. ¿Existirá?

    Yo también extraño a Felipe. De pasadas con cascabeles invisibles y la tranquilidad de que aún existia un hogar.

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  2. Yo también extraño lo que nunca tuve..y tengo nostalgia de lo que no tendré, aysss o_O

    Besitos

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  3. Evocando aquello que no está , pero que nos trae los vientos del recuerdo. Abrazos.

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