miércoles, junio 01, 2005

Para ti, Iván

Nada que se pueda hacer, nada que explicar.

Esto no tiene razones y todavía hago, como tú, el esfuerzo de no pensarlo todo, porque esto no se puede pensar. Sin lograrlo, querido escuincle, racionales siempre fuimos y sin argumentos me llega el golpe así, se me rompen los cristales todos, el sol es odioso, ningún matiz de la vida ha dejado de ser bello y todos me duelen nada más porque ya no te los voy a poder platicar, uno por uno de tarde o de mañana, perdidos los dos siempre, despistados y citadinos y enamorados de esa forma que nos costó tantos años lograr.

No te fuiste con tus lentes y dejarte la pulsera de tantos años no me sirve de consuelo. ¿Qué demonios haces tan alto, tan muerto y tan callado, con la camisa roja de comunista, con las manos destrozadas, con la felicidad tan inmediata destruida?

Dime Iván, ¿ahora quién me va a consolar? ¿En qué barranco se quedó el disco de radio tarifa y el libro de mann y esos besos más furtivos que mi mismísimo nombre, todo lo que te di y todo lo que escribimos?

Y sí que lo creo, estás muerto y yo qué putas hago con todo esto que nada más es tuyo y mío. Quién me llamará hermosa y me dedicará largas epístolas cristalinas. Quién me va a abrazar en cada problema, quién me va a amar tanto como yo amo a mis amores.

Ninguno a la altura de tu alma. Ninguna lágrima o palabra cabe en este dolor. Soy tan inútil como tú encerrado en la cripta y me quedo aquí escribiendo y leyendo al mundo de la mano de tu voz y si pudieras acompañarme me darías una perspectiva menos emocional, más constructiva y menos pendeja que la mía.

No lo puedo evitar aunque te enojes. Perdí a la persona que más y mejor me amó. Y aquí te voy dejando mi propio corazón en los ojos ajenos, que nunca un espacio fue tan mío como este que no toco, tanto como lo que te he dado, que se muere contigo y se me remuere a cada instante.

Hoy todo se mueve menos, al paso de tu ausencia me reclino en tanta vida pero sigue siendo igual de terrible. Venga el tiempo, que no te voy a dejar ir...

16 comentarios:

  1. Un abrazo y un beso desde mi alma...

    ResponderEliminar
  2. Llorando se nos escurren los muertos.
    Es difícil, sin embargo, querer que nos escurran. Más cuando son como el Iván.

    Ya sabes que aquí estoy. Sabes que te acompaño. Sabes que si necesitas escurrir al Iván sobre mi guayabera pistache, tienes la libertad.

    Te dejo quinientos mil besos, querida H., como los quinientos mil matices que se nos fueron por ese puto barranco.

    Salud, hermanita.

    ResponderEliminar
  3. Contigo, en las duras y en las maduras, acompaño la muerte que acompñas como si fuera mia...

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.
    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.
    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.
    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.
    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.
    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.
    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta
    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte a parte
    a dentelladas secas y calientes.
    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte
    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera
    de angelicales ceras y labores. V
    olverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.
    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.
    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.
    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.

    Miguel Hernández 10 de enero de 1936

    PARA TuIVAN Y SOBRE TODO PARA TI (no se si sea menester esto y en este lugar, pero siempre que ronda la muerte me acuerdo de este poema)

    ResponderEliminar
  4. No quiero decir nada, tu sabes que eso me pone los huesillos en la espalda, te beso y abrazo, es vida nena, venimos a morir. Unos mas afortunados que otros, "rapidito".
    Te quiero hermana del medio millon de gamas.

    ResponderEliminar
  5. [querida furtiva, lee lo de abajo en unas semanas...Ahora, deja la pantalla y echate unos tragos con tus cuates, ponte peda, llora como niña, riete como estúpida, y quédate callada por momentos. Me odio por ponerte lo de abajo, pero, caray, cuando se tienen muertos -yo tengo uno, muy personal, que de hecho por estas fechas cumple 4 años de ser letras, recuerdos y calor sin cuerpo...- uno aprende que...no sé, ya me dirás tu, pero no puedo callar algo que creo realmetne y por eso, querida furtiva, levanto desde aquí por ti mi chela, mi wiskey o mi copa de vino, prendo un cigarro, y me retiro]

    Que venga el tiempo, que venga el dolor y la alegría, que vengan los recuerdos y la tristeza, que sigan viniendo las risas, las confesiones, los abrazos en otras gentes, que venga todo, carajo, que aquí seguimos para vivir, vivir, vivir...Después, la muerte.

    ResponderEliminar
  6. Lo que está en tí no muere. Cada uno es lo que lleva dentro y lo lleva a tirarse por los precipicios.
    Bello reencontrarte, bello saber de tu alma sensible como una llama dulce y tentadora.

    ResponderEliminar
  7. Yo también me acuerdo de ese poema.

    Mucho.

    Quiero arrancar la tierra
    parte a parte
    a dentelladas secas y calientes
    y desamordazarte
    y regresarte.

    ResponderEliminar
  8. Y si yo te dijera que perder a alguien asi, duele.......
    Yo se que ese espacio que el "Gran Iván" ha dejado en ti, jamás sera llenado por alguien, pero si te digo que habemos personas que dentro de tu "corazón de condominio" habitamos vamos a tener la fuerzas, el valor y sobre todo el cariño para que juntos sigamos este camino.
    Sabes mis sentimientos hacia ti y no es indispensable que los escriba.
    Te quiero y estoy contigo (creo que lo sabes)
    Un beso
    Dora

    ResponderEliminar
  9. (silencio)
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Radio Tarifa.......qué buenos recuerdos.

    ResponderEliminar
  11. Más y mejor te amó. ¡Wow! Suena chingón.

    ¡Ánimo!

    ResponderEliminar
  12. precioso. besos princesa. Quien fuera ivan

    ResponderEliminar
  13. Bienaventurados los amigos porque tienes palabras para todos ellos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. Intenso!!

    Muy...

    Se me han abierto los poros y estoy al borde de la deshidratación...

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  15. MUCHAS GRACIAS A TODOS POR AYUDARME CON LA VIDA DE IVÁN, QUE PESA TANTO EN SU MUERTE. MUCHOS BESOS.

    cristal:
    siento tu alma de agua. gracias.

    xamiru:
    sigo queriendo sin querer. que no se escurra, que se quede aquí.

    orujo:
    espejo de mis risas, de mis làgrimas también. arañando la tierra iremos.

    merlot:
    nada tienes que decir. gracias por esa boca sabia.

    tío nasty:
    yo también te odio, por escribir cosas tan atinadamente. y te quiero, sé que sabes el sabor de este dolor. gracias.

    juan carlos:
    ahí voy tratando de que no se apague. lindo reencontrarte también.

    hortelano:
    y regresarlo... vuelta a niña, cuando su sonrisa me dio risa (y su calor me dio valor?)

    dora:
    sé que estás, reyna-princesa.

    erektor:
    (más silencio). y una sonrisa por ese abrazo.

    antonio:
    quien muriera enamorado, único consuelo de este abismo. y quién fuera tu...

    a13:
    sólo hay palabras para la vida. por eso jode tanto la muerte. saludos.

    hija de la lágrima:
    la fuente de esta tristeza no se agota. consuela saber que te hace sentir.

    ResponderEliminar
  16. Corazón, hoy me enteré, y si bien las malas nuevas muchas veces llegan tarde, nunca estarás a destiempo de guardar ese gran amor en tu enorme y bello corazón.

    Sabes que estoy contigo.

    ResponderEliminar

Escribe algo. Todas las palabras tienen peso.