lunes, octubre 01, 2007

Tristeza

¿Qué te pasa, estás llorando? Tienes alma de papel
Héctor Lavoe, Periódico de Ayer


Recoges piedrecitas del camino,
una azul, otra azul, más azul que el cielo;
hoy no hay piedras amarillas, piensas,
el calor se te posa entre los ojos,
la nave y sus bandazos te destemplan.

El sol se esconde,
la luna se patina entre los autos,
la soledad aplaca la pasión
y los secretos de las plazas barrocas te desnudan,
desanudan tus amarras a cualquier puerto.
Tu casa está en el mismo lugar que tus zapatos,
tu corazón se mueve en el aire,
vuelta y gracia al mundo
que pone el alma en el puño de los besos
que te inventan los sueños
muy muy tarde y en silencio
se va pasando el momento...


jueves, septiembre 27, 2007

Te digo...

She said Mister anywhere you point this thing
Has got to beat the hell out of the sting
Of going to bed with every dream that dies here every morning
And so drill me a hole with a barber pole

Tom Waits, Burma Shave


¿Qué pasa si te pido que amarres un sueño a mi dedo meñique y con él me voy caminando por los pasillos del mundo? Un arma de doble filo, una tabla de salvación, un auto que viaja fuera del infierno buscando algo específico: la ilusión de no ver morir cada sueño con el que duermes.

Si te digo: la sonrisa que guardas para las sombras es la más hermosa que puede haber en septiembre; si te digo que la forma en la que lees mis tarareos de oficina es la mejor prueba de que me conoces bien; si te miro a los ojos intentando que leas lo que siento y algo pasa, algo desconocido sale de su escondite y se sienta entre tu y yo en la banca del parque, me dice que detrás de tus lentes hay mucho qué decir, seguimos en silencio y regresamos al trabajo y sigo sintiendo tu presencia cada vez que reclamas alguna nimiedad, pensando en todo lo que nunca nos diremos.

Uno de estos días me voy a ir a la carretera a buscar en las señales pueblos inexistentes. Habré logrado darle acción a lo que simbólicamente hago siempre: buscar claros en bosques que no existen. Sólo que esta vez pienso inventarlos.

sábado, septiembre 22, 2007

Tú

Tengo pájaros en la cabeza que razonan encerrados en jaulas
aprendiendo a hablar... Aunque duela dime la verdad

Mala Rodríguez, Por la noche


Tu me conoces, me conoces bien desde que me miraste dentro de los ojos y supiste que te quería. Querer no es amar y, aunque te haya amado, es cariño el que me ha hecho leer cada letra de tus dientes, el que me pone a pensar en ti cuando conduzco por viejos ejes viales y me obliga a llamarte justo cuando el viernes se va muriendo.


No guío mi vida por la literatura, pero es sólo ella la que me da la clave de tu belleza. Pienso demasiado, lo sé, en ti y en tus formas, en los colores de tu boca cuando dices mi nombre, en la sonrisa que dejaste anclada a mi pasado sin remedio, sin forma de borrar o modificar la impresión. Tus besos, los dados y los pendientes, me saben dulces y amargos cuando la música suena, cuando recuerdo tu tajante distancia y tus acercamientos arrebatados.

¿Recuerdas cómo me perdía en cada eje vial? ¿Cómo busqué las palabras adecuadas para que me escucharas y el ruido de fondo de la avenida te distrajo justo cuando ibas a escucharme? Este no es el momento, pero nunca llegará cariño, no eres mi amor y lo eres, en cada una de tus caras estás siempre conmigo...

Me gustan tus besos clandestinos, que se joda la poesía si es a costa del poeta, me queda tu cuerpo y su recuerdo, la sonrisa que pones cuando te muerdo lento, la voz a ti debida que se quiebra cuando el mar está entre nosotros.

Sé quien eres y lo sabes tú también. Basta que quieras creerlo.

lunes, septiembre 17, 2007

Reflejos


... y que me lleven los sonidos a ese tiempo en el que podía mirarme en tu sonrisa, creerme hermosa porque tú lo creías, saberme en casa cuando me tocabas el cuerpo, templándolo con calma. No sé, con todos estos años, cómo se conserva o se pierde, cuándo llega el punto en el que se deja de luchar.

Te oigo del otro lado y estás más cerca que hace unos días, cuando tenía todavía el olor de tu cuerpo metido hasta la médula de los ojos. Todo deja un rastro y por todas partes encuentro pedazos de tu sonrisa, brillos de tu retina, aromas que se me meten y me transportan llorando a otros días, horas frescas que sin quererlo se quedaron en otro año.

Víctima del tiempo te llamo y me nombro. A ti, a la vera del río, te imagino buscando un reflejo que reconozcas como propio. Yo me quedo aquí, escuchando tus pasos a través del mar, aferrándome a una idea y mirando atenta lo que pueda pasar...

miércoles, septiembre 12, 2007

Lluvia de noche

Érase una niña que dejó de serlo, un gato que no salía de casa, un mundito de colores que tenía un pequeño punto negro.

La niña no tan niña escribía mirando llover. "El mundo se está acabando, como dijo mi hermana", pensó, y siguió escribiendo para el gato y la planta de epazote que estaba en el escritorio.

Hacía frío, afuera los coches empapaban peatones, mentaban madres, corrían lento sin llegar a ningún lugar.

Otro día se estaba terminando, hacía frío y silencio, el cuerpo le pesó, se fue a la cama.

A veces la vida es así de sencilla.

viernes, septiembre 07, 2007

2,41 am

Silencio. Ruido. Silencio. Compresora. Grillo...

Me bailan las letras y todo se vuelve lento. La falta de referencia, el tiempo del carro que va y viene mientras mato el tiempo de maneras insospechadas. Son las dos cuarenta y uno de la mañana, el tío alberto goza de la piel de veinte años que lo esperó, la mala no practica el arrepentimiento y esta soledad parece la del final de una boda, después de emborracharse y bailar, sentada en una silla mirando amanecer sin día, en un falso final que se desvanece si te mueves.

Se me desmoronan las articulaciones, me siento viva. Huele a tinta y a mi, huele a los otros, duerme el mundo con paz prestada a los sueños de las niñas buenas malinterpretadas.

Duerme bien y cuando despiertes, dime cómo suena y a qué huele tu madrugada...

miércoles, septiembre 05, 2007

Azul

Ando por este, mi reino de tinta y eternas extensiones de blancura... Me gusta regodearme en el cansancio y observar a los otros, mis cómplices y compañeros, mirar cómo se afanan en las pequeñas tareas que implica sostener este universo minúsculo de color.

Luz blanca, todo este caos solvente y cálido se baña de ella, del humo constante de seis fumadores, de canciones cañeras interrumpidas por el teléfono. Del otro lado, por esa ventana, llega una voz, a la vez desconocida y reconocida, una voz que es muchas voces, recordándome las tonterías que se pueden decir con un manejo mínimo del lenguaje; diciéndome que hoy hace sol, que llueve mucho, que alguien llega y o que alguien muy querido decide irse.

Me duele la cabeza pero me río. El espejo del baño me devuelve una mirada brillante, rodeada de cansancio, buscando algo más allá de la imagen. Y me voy por la calle mojada cantando... Hasta mañana.

jueves, agosto 30, 2007

Escenas fortuitas

A la memoria de José Lorenzo Feijoo

Hubo un tiempo ya lejano en que te conocí casualmente. Ibas con una sonrisa medio abrumada por los recuerdos, bonachón y enamorado. Cuando bailabas coqueteabas con el aire, perdido en el humo denso de la noche, imaginando escenas atravesadas de deseo que beatificabas con el tiempo experto de tu cuerpo.

Alguna vez hablamos y tus palabras estaban llenas de mujeres menudas de ojos hermosos. Fue entonces que supe que eras un actor deambulando por la colonia Roma en busca de ron y tabaco. Actuabas dramáticamente tus cincuenta y tantos años, representabas a un niño viejo y amoroso que se prendaba de cualquier boca mórbida de barra, dibujabas siluetas con narraciones extraordinarias, amores perdidos, cárceles y lecciones dolorosas.

Cuando desapareciste de mi vida eras feliz: amabas y te amaban, ponías tus horas en un sótano disfrazado de restaurante y rezumabas una paz alegre que me cautivó siempre. Hoy, después de algunos años, me entero que estás muerto.

La historia de tus últimos pasos se me escapa y no la voy a reconstruir. No fuiste mi amigo ni hubo lazo que nos uniera, más que mi secretas ganas de ser como tú.

miércoles, agosto 29, 2007

cambio de round

Esto no es sino una intersección en la sinuosa recta de una vida. Un golpe definitivo de la tierra que cambia las cosas de lugar, los conceptos de color y los objetos de rostro. Una vez me sentí sola, otra enamorada, las más confundida o dudosa de mi lugar en este mundo.

Los días pasan y me traen pequeñas alegrías como caramelos que endulzan el instante preciso, le regalan un aroma, lo pintan como una gota de anilina en agua: sólo un instante de curvas que se diluyen en el vaso y dejan una idea que llamar recuerdo para traer a la mente en tiempo de sequía.

Me paso la lengua por los dientes (hace tanto que no lo hacía) y saboreo este espacio que no representa sino un enfrentamiento con mi estructura, con mis miedos. Ya no estoy donde estaba, mi casa no es mi casa, pero yo sigo siendo yo.

sábado, agosto 25, 2007

Conexiones

De a poco se me viene encima la tarde soleada. El tráfico me concede una tregua de silencio y por un rato sólo escucho la blanca caída de la luz sobre mi espalda. En mi cabeza hierven las sensaciones como en un remolino confuso, desentonando por completo con la paz del día que ya va muriéndose.

Quedan adelante tantas cosas que me parece que el mundo es una fruta secreta abriéndose por el centro, jugosa y bella en su terrible simpleza. La vida está hecha de destellos, de manos uniéndose en un espasmo, de miradas líquidas apenas adivinadas, de intercambios imposibles de definir. La condición de existencia me atraviesa de lado a lado sin dejar rastros, con sólo un vuelco de corazón para llamar felicidad.