Esto no es sino una intersección en la sinuosa recta de una vida. Un golpe definitivo de la tierra que cambia las cosas de lugar, los conceptos de color y los objetos de rostro. Una vez me sentí sola, otra enamorada, las más confundida o dudosa de mi lugar en este mundo.
Los días pasan y me traen pequeñas alegrías como caramelos que endulzan el instante preciso, le regalan un aroma, lo pintan como una gota de anilina en agua: sólo un instante de curvas que se diluyen en el vaso y dejan una idea que llamar recuerdo para traer a la mente en tiempo de sequía.
Me paso la lengua por los dientes (hace tanto que no lo hacía) y saboreo este espacio que no representa sino un enfrentamiento con mi estructura, con mis miedos. Ya no estoy donde estaba, mi casa no es mi casa, pero yo sigo siendo yo.
miércoles, agosto 29, 2007
sábado, agosto 25, 2007
Conexiones
De a poco se me viene encima la tarde soleada. El tráfico me concede una tregua de silencio y por un rato sólo escucho la blanca caída de la luz sobre mi espalda. En mi cabeza hierven las sensaciones como en un remolino confuso, desentonando por completo con la paz del día que ya va muriéndose.
Quedan adelante tantas cosas que me parece que el mundo es una fruta secreta abriéndose por el centro, jugosa y bella en su terrible simpleza. La vida está hecha de destellos, de manos uniéndose en un espasmo, de miradas líquidas apenas adivinadas, de intercambios imposibles de definir. La condición de existencia me atraviesa de lado a lado sin dejar rastros, con sólo un vuelco de corazón para llamar felicidad.
Quedan adelante tantas cosas que me parece que el mundo es una fruta secreta abriéndose por el centro, jugosa y bella en su terrible simpleza. La vida está hecha de destellos, de manos uniéndose en un espasmo, de miradas líquidas apenas adivinadas, de intercambios imposibles de definir. La condición de existencia me atraviesa de lado a lado sin dejar rastros, con sólo un vuelco de corazón para llamar felicidad.
jueves, junio 07, 2007
Para decir te quiero
Para decir te quiero en este mundo extraño, basta con mirar el buzón de entrada y sin contestar, saber que tus palabras están ahí.
A veces, para decir te quiero solamente te miro, te grito, o me alejo y observo tu vida desde la barrera, te recuerdo cuando manejo hacia el infierno de Santa Fe o te sueño como eras hace muchos, muchos años.
O quizás, antes de las ocho de la mañana, me digo que no sería completamente yo si no hubieras aparecido silbando, rechinando los dientes, mascullando dolores o escabulléndote con arte de la mierda de este mundo.
Te llamo amigo, hermana, amor o desconocido histérico en el tráfico. Te nombro bella dama en un bar, cliente, empleado o portera.
Te llamo... y casi siempre respondes.
A veces, para decir te quiero solamente te miro, te grito, o me alejo y observo tu vida desde la barrera, te recuerdo cuando manejo hacia el infierno de Santa Fe o te sueño como eras hace muchos, muchos años.
O quizás, antes de las ocho de la mañana, me digo que no sería completamente yo si no hubieras aparecido silbando, rechinando los dientes, mascullando dolores o escabulléndote con arte de la mierda de este mundo.
Te llamo amigo, hermana, amor o desconocido histérico en el tráfico. Te nombro bella dama en un bar, cliente, empleado o portera.
Te llamo... y casi siempre respondes.
domingo, mayo 27, 2007
Espejo roto
El mundo se quiebra y se intenta recomponer a cada instante. Es domingo y la avenida me regala un respiro, los autos se esconden en sus cuevas otros cino minutos y el café suena en la taza como un lago sonaría enmedio de la Huasteca. Así de hermosos son los rincones de esta guerra.
Porque allá, en la cocina, crecen las hojas de una papa cambray. Todas las mañanas le hablo, la dejo encargada al sol y me lanzo a trabajar. Mientras tanto, me pregunto la suerte de aquellos amigos que se han ido por nobles o estúpidas razones, y alguien ejecuta personas en todos los pueblos tranquilos que conocí en mi niñez.
No es este el mundo en el que nací, pero está siendo el mundo en donde crezco. El arte de la supervivencia se vuelve lo único importante; mi niño deambula por la casa con sueño; el gato me regaña por comida y descubro que ahora mismo es el primer momento tranquilo que tengo en varios días. El espejo roto en el que vivimos me ha dado una tregua perecedera, pero que es mi única razón para seguir amando esta tierra.
Porque allá, en la cocina, crecen las hojas de una papa cambray. Todas las mañanas le hablo, la dejo encargada al sol y me lanzo a trabajar. Mientras tanto, me pregunto la suerte de aquellos amigos que se han ido por nobles o estúpidas razones, y alguien ejecuta personas en todos los pueblos tranquilos que conocí en mi niñez.
No es este el mundo en el que nací, pero está siendo el mundo en donde crezco. El arte de la supervivencia se vuelve lo único importante; mi niño deambula por la casa con sueño; el gato me regaña por comida y descubro que ahora mismo es el primer momento tranquilo que tengo en varios días. El espejo roto en el que vivimos me ha dado una tregua perecedera, pero que es mi única razón para seguir amando esta tierra.
martes, marzo 13, 2007
Las razones de mi júbilo
Puedo mirar a través de ti, justo pasando por tu historia de batallas y tu sonrisa a medida de todas las personas. Eres tan diferente, tan alegre y extraño que de pronto tanta luz me ciega y me refleja, como ese espejo que me dice lo mucho que desaprovecho del mundo.
Quizás por eso estoy contigo, por descoincidir y hallar tu ligereza, tus dudas silenciosas, la complejidad que no muestras a nadie pero que de pronto, mirando al gato, se te escurre por los ojos.
Malos tiempos y buenos tiempos han venido. Muchas veces dudo, otras creo que dudas; pero me es suficiente hablar contigo, enfrentarme al cúmulo de preguntas sobre la mesa y al otro lado de ti, para reírme y esperanzarme y darme cuenta de todo lo que somos y de lo que seremos.
Aquí estoy, aquí estarás. Este día de lluvia es una historia más.
Quizás por eso estoy contigo, por descoincidir y hallar tu ligereza, tus dudas silenciosas, la complejidad que no muestras a nadie pero que de pronto, mirando al gato, se te escurre por los ojos.
Malos tiempos y buenos tiempos han venido. Muchas veces dudo, otras creo que dudas; pero me es suficiente hablar contigo, enfrentarme al cúmulo de preguntas sobre la mesa y al otro lado de ti, para reírme y esperanzarme y darme cuenta de todo lo que somos y de lo que seremos.
Aquí estoy, aquí estarás. Este día de lluvia es una historia más.
jueves, marzo 08, 2007
Congruencia
Es una mentira que una experiencia pueda cambiarnos al grado de olvidar la falta de congruencia inherente a los humanos. Van y vienen los momentos sublimes, las experiencias maravillosas, las personas excepcionales que se cruzan en nuestras vidas. A veces tomamos algo y aprendemos, cnstruimos amores o amistades. Pero siempre en el fondo late esa pequeña llama de abandono, de descuido, que sobreviene en momentos inesperados.Si no, ¿cómo explicar las amistades truncas, las traiciones, los malos entendidos, los abandonos por tiempo indefinido? No se trata de maldad; es solo falta de memoria y complejidad, ambas normales.
Por eso la vida es un instante en otra ciudad, el atisbo de otras formas de vivir, la cerveza o el mezcal combinados con ligereza y alegría. Más allá de este momento, nadie puede prometer nada sin arriesgar el incumplimiento.
Queda aprender a tomar lo bueno y alejarse de lo que no gusta o no conviene. Somos criaturas limitadas pero aún así, tenemos la capacidad del placer.
domingo, febrero 04, 2007
Domingo, temprano en la mañana
Estabas detrás de un sueño adormilado
el dolor de los músculos no te permitía pensar
el frío se metía por las plantas de tus pies,
te pasaba por la columna vertebral
terminaba en tu cerebro confundido.
Mejor despertar a la nublada vida,
la avenida se hace larga con los autos que silban solitarios
a toda velocidad, para variar.
Mejor ir acostumbrando los ojos a la luz escasa,
al domingo más tranquilo de febrero,
son las ocho y media de la mañana
el día comienza
y el frío va desapareciendo bajo la quieta realidad.
el dolor de los músculos no te permitía pensar
el frío se metía por las plantas de tus pies,
te pasaba por la columna vertebral
terminaba en tu cerebro confundido.
Mejor despertar a la nublada vida,
la avenida se hace larga con los autos que silban solitarios
a toda velocidad, para variar.
Mejor ir acostumbrando los ojos a la luz escasa,
al domingo más tranquilo de febrero,
son las ocho y media de la mañana
el día comienza
y el frío va desapareciendo bajo la quieta realidad.
lunes, enero 15, 2007
Ordenamiento de año nuevo
La casa es un remolino. Es una tierra de nadie conformada por regalos, ropa sucia, una gata llorona y recuerdos de todas partes. Recuerdos, por ejemplo, de mi padre trabajando la madera, o del último viaje que hicimos con tantos atropellos para resignificar el nuevo año.
Allá están los brillantes platos de sopa castellana; la baraja del Cid Campeador, los marcadores de portugués al lado de una botella vacía de vino. Los encendedores apilados (tenemos como para un cataclismo universal) y como siempre los libros, en esta casa con tan pocas superficies dónde acomodar las cosas, y tanto suelo para desperdigar todo, jugar un partido de fuból y simular un día de campo dominical.
Más importante, enmedio de todo esto están los rastros de lo que fue y de lo que puede ser. Nos sentamos desde la cúspide de la sala a mirar a los amigos, a los compañeros, y a trazar con astrolabio planos nuevos, senderos menos llenos de equivocaciones, planes más brillantes decorados con la suficiencia del que se siente amado.
Eso es un año nuevo, pienso, y creo que él lo piensa también. Comienza el lunes con las cosquillas de quien quiere ver todo comenzado, bello, en marcha...
Allá están los brillantes platos de sopa castellana; la baraja del Cid Campeador, los marcadores de portugués al lado de una botella vacía de vino. Los encendedores apilados (tenemos como para un cataclismo universal) y como siempre los libros, en esta casa con tan pocas superficies dónde acomodar las cosas, y tanto suelo para desperdigar todo, jugar un partido de fuból y simular un día de campo dominical.
Más importante, enmedio de todo esto están los rastros de lo que fue y de lo que puede ser. Nos sentamos desde la cúspide de la sala a mirar a los amigos, a los compañeros, y a trazar con astrolabio planos nuevos, senderos menos llenos de equivocaciones, planes más brillantes decorados con la suficiencia del que se siente amado.
Eso es un año nuevo, pienso, y creo que él lo piensa también. Comienza el lunes con las cosquillas de quien quiere ver todo comenzado, bello, en marcha...
martes, enero 09, 2007
Lavando sobre viejas piedras

Me pregunta la jovencísima anciana, aquella lengua que se quedó muchos meses atrás, que cómo está mi corazón.
Le digo que alegre, al lado de los viejos lavaderos del invierno, tratando de comprender porqué hay que acudir a lo más antiguo que podamos para lograr la fuerza que requiere amarrarse a la alegría del momento.
Lavo sobre viejas piedras los nuevos ojos que me confeccioné para este enero. Río abajo los dolores incomprensibles e inútiles, las añoranzas estériles, la ristra de estrellas del recuerdo.
Reabro este espacio para ver trozos de vida y de mundo. Y gracias Liz...
martes, octubre 03, 2006
Bienvenida
Para Luvina
Hubo un tiempo en el que la hierba me saltaba a la vista y era suficiente para emocionarme. Hubo pares de ojos azules, cafés con vetas intrincadas y verdes muy profundos que me acompañaban en la sorpresa de este mundo. Estuve tan convencida del placer de lo trivial que pensé tener asegurada la felicidad por medio de la observación.
Después me convencí de que había otras cosas: el análisis de la mente, la exploración de la pasión y la creación en cualquiera de sus dimensiones. Fue quizás la época en la que más bailé y pensé, descubriendo otros caminos y todos esos mundos pequeños y enormes, que siempre tuvieron como estructura la ilusión y el ansia de permanencia.
Hoy, pequeña, veo los sueños de los que están y los que se han ido. En el lugar donde tu y yo hemos nacido esto significa una mezla desordenada de ideas de la vida, derrotas y triunfos temporales que se enciman unos en otros divididos por asfalto y corrientes de personas apresuradas.
Para celebrar que naciste, que ahora existes, hago un ejercicio mental y le quito no sólo el gris al asfalto y cada capa de hormigón a las paredes de las casas y oficinas. Regreso al punto en el que San Pedro era un caserío con un parque de arbolitos nuevos y más atrás, cuando el río sonaba cerca, las plantas poblaban nuestras calles y los caminos se descubrían o se inventaban a golpe de pie y machetes.
Ahí, es decir, aquí, pudo crecer cualquier flor simple, de esas que hacen bello un lugar. Una flor y el mundo es lo que tengo para esta bienvenida, además de todos los días que nos quedan a ambas (y a todos los demás), por cerrar círculos, abrir sueños y arropar amores. De eso se trata la vida, para eso estamos aquí.
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