domingo, junio 29, 2008

Una cama

Esta es mi cama, la tierra de los extraños pasados por la vida, el lugar de los equívocos, de los sueños pospuestos, de las verdades sin palabras que después, con ropa encima, se vuelven mentiras incómodas que hay que ocultar.

Podría decir algo sobre el amor pero me vienen otras palabras a la mente: desprendimiento de la conciencia, calma, sueño, cosquillas o trampas inocentes para reír de madrugada. Miro mi cama y la desconozco, porque siempre es una barco diferente.

Y como toda nave, tiene despedidas y sorpresas, naufragios y recuerdos que se acumulan sobre cubierta mientras se viven nuevas aventuras. A veces, solitaria en la noche de las estrellas que caen, es solamente el vaivén de las historias que leo, el humo que se despide de mi vida, la melancolía que me da todo lo que no he vivido.

Mi cama es, pues, un barco que transporta pasajeros que nunca son lo que parecen, incluídas las muchas mujeres que llevan mi nombre.

¿Y tu cama? ¿Cómo es?

domingo, junio 22, 2008

Norte y azar

Pensamos que había un norte, un punto hacia el cual, caminando, se llegaba a alguna parte. No hicieron falta muchos pasos para saber que el sol sale todas las mañanas y que las plantas siguen la luz; que muere quien se muere, sin razones o merecimientos.

Del mundo descrito por nuestros padres no había nada, sólo el azar y la habilidad para transformarlo, justificarlo quizás, influir en él con los deseos, el trabajo o la terquedad.

Decido caminar y solamente está en mi poder el largo de mis pasos, las horas del recorrido, las vueltas y atajos que tomo en este mundo. No sé cómo he encontrado lo que ahora llamo mío, cómo se han ido los que extraño, qué tuvo qué suceder para sentarme a la orilla del camino y quedarme dormida, cansada de imaginar, con la ilusión de dirección perdida para siempre.

Espero ahora la siguiente sorpresa para tomar posición: levantarme y correr, quedarme a observar o seguir soñando aquí, sobre la hierba.

martes, junio 17, 2008

Un extraño

En el camino a mi trabajo hay un café. Pasa a mi izquierda, entre el taller mecánico y la iglesia, antes del parque pero después del metro. En el transcurso de siete cuadras recorridas alrededor de las ocho horas, cinco de cada siete mañanas (cuando menos), hay puntos de referencia, más de los que uno creería, revisados conscientemente a través de la repetición.

En el café hay un hombre alto, encorvado sobre su lectura. Ha estado ahí las últimas semanas. Lo miro una fracción de segundo al pasar, entre el golpe de aroma del café y antes de reírme secretamente de las horribles señoras que entran a la misa matinal, poniendo caras mustias y distorsionadas que pretenden pasar por devotas.

Sé que no es friolento. En estos días de lluvias se sienta a beber su café en mangas de camisa. Me imagino que busca trabajo, porque lo que lee es el periódico y subraya atento en trazos cortos. Mi familia piensa que también puede estar buscando casa, citas e historias increíbles, o resolviendo crucigramas. Tiene la cabeza llena de canas pero los brazos jóvenes. No he visto su cara.

Cada mañana, en una ráfaga visual de 105 grados, reviso si está ahí, agachado sobre la mesa. No reduzco la velocidad, es un elemento más del camino, como una fachada o un árbol que a veces no aparece, como los hombres de la mudanza del mercado o el maestro de box en el parque. Todos son elementos que me sirven para creer que estoy despierta y que reconozco algo más allá del trajín violento de los autos, las mujeres desgreñadas jalando niños a velocidad increíble rumbo a la escuela, la puerta de la oficina con sus seis cerrojos de todas formas y dos colores.

¿Qué cosa nueva descubriré mañana, antes de encerrarme en la normalidad?

lunes, junio 09, 2008

No ser

Puede ser la carne por la carne, una oscuridad que atrapa, que pierde las palabras y aniquila las historias. Afuera llueve, se cae el cielo, las ventanas se resisten a perder la forma y dentro todo se empaña, los amantes olvidan sus nombres, sus edades, las medidas de tiempo que limitan un encierro húmedo por todas partes, largo y caliente.

No se explica, sólo se siente y regresa en recuerdos obscenos, risas cómplices que terminaron de gritar, que fuman y se acarician, que llenan de miradas o anécdotas el reposo. Entre las mantas revueltas quedan figuras que sólo hacen sentido para sus participantes, que resbalan por los muslos, las manos y las bocas silenciosamente; una pausa hecha por la noche para alejarse de todo lo que es, para sudar, cansarse y dormir el sueño de los inocentes que no son, que actúan, que se esconden y aparecen al otro día otra vez con el nombre puesto sobre la cabeza, triunfantes porque siempre habrá manera de dejar de ser y de sentir, una, otra y otra vez.

viernes, mayo 30, 2008

Luto

Para Iván García Sandoval.

Hoy tres años de tu muerte, de confundir ese nombre que tuviste con el de cualquier otro. Si no creyera que todo podría ser diferente, hace mucho habría dado por perdido este mundo que aniquila al azar riéndose de cualquier aspiración o tardanza humanas.

Tres años desde que escuché esa voz diciéndome los detalles de un accidente, el tuyo, datos de costumbre sobre funerales y el silencio aterrador de comenzar a llorarte. Fui a ver tu cuerpo y pensé que no traías puestos los lentes (te gustaría saber, ahora yo también uso), conté la cantidad de personas pretendiendo apreciarte y sentí rabia de tener que compartir algo tan íntimo con tantos extraños.

¿Es privado el llorarte? No. El dolor de que no estés me sigue rebasando como el primer día, lo tengo todo metido en el cuerpo, como una infección que se expande. Lo llevo a la mesa de la cantina, a la cama de mi amante, a los ojos de mi madre y la plática casual de la oficina, porque todo está lleno de ti. Permaneces y no me atrevo a hacer nada con esto que no sea sentirte, como viví la alegría o la discusión, ahora vivo tu ausencia, tal vez como una forma enferma de seguir amándote o sólo por desafiar esa estupidez de que el tiempo cura las heridas.

Ahora escribo, de luto, mientras amanece en silencio este viernes. Ni los besos ni los miedos, ni las personas nuevas o viejas, nada es como tú. Declaro este día doloroso y me disculpo, querido, sé que te gustaba verme reír pero todavía no me alcanza el entusiasmo o la ingenuidad para resignarme a vivir sin tus palabras, tus arrebatos y tu sensata forma de estar conmigo.

miércoles, mayo 28, 2008

Confianza

Aprendí de un viejo conocido que nadie puede cambiar el destino trazado por tus temores si no tiene la capacidad de confiar en quien los contempla. Confianza, una palabra para reverenciar o escupir. Un término resignificado constantemente, según los otros y sus locuras.

Al fin y al cabo, pasa lo inesperado. Me alejo de un hombre con la confianza de no perder su cariño, porque sé que detrás de todo el circo, los niños, los cachorros, los juguetes peligrosos y los vicios de carácter, me ama y lo amo con una fuerza que puede y va a trascender los años y los poemas.

Y otros se van. Si los silencios son mentiras o faltas de consideración, interpretaciones pobres o simplemente descuidos, no lo sé. Hay quien me duele, recién llegado y recién ido; o siempre aquí y apenas desterrada por sí misma de mi complicidad.

Confianza, falta de confianza. Cuando no crees en la inteligencia del otro, en su capacidad de comprender, amar o decidir, no queda nada. Muy probablemente, tampoco lo hubo nunca. Nada se puede construir, todo se seca, sobra el tiempo, los nombres se cuelgan de un mecate al sol y bien se nos puede olvidar destenderlos, pues ya no sirven para nada.

Cuando invocas al otro hay que tener cuidado. Confía en los errantes que cambian de ciudad como de opinión; en los solitarios y en los nacidos sin culpa. Los amores verdaderos se extienden sobre los años y las anécdotas, debajo de los continentes y a pesar de la Historia, atados a esa única palabra que lo salva todo.

Es por eso que te digo: te quiero, con el nombre que sabes que inventé sólo para llamarte a ti. Siempre, mientras viva, estaré. No tengo miedo de tu mirada, testigo, aliada, ser humano que camina por un rato en la misma ruta... o no.

sábado, mayo 24, 2008

Plática de café


Luz blanca. Moka, pastel, mirada y muletillas, ya lo sé, no, sí, jajajajajaja. Sobre una noche se borra la tarde del parque nuevo, los patos y los novios que se besan. Tu y yo hablamos de tantas cosas, nuestras historias corren paraleas en lo inesperado, lo que jamás se planeó. Puedo decirte todo el dolor y el cansancio que atravieso y confesarte mientras río mis travesuras más peligrosas; las contrarrestas con el relato de tu equilibrada pena, las novedades y los personajes que te crecen de los dedos por las madrugadas, cuando no puedes dormir.

Me sorprende la juventud que nos recorre, las ideas reemplazan el humo del cigarrillo y forman espirales sobre nuestras cabezas. En este mundo de pasteles y cenas que se hornean imaginarias sobre las pilas de ropa, los proyectos corren durante todo el día dejándonos molidas; los amores, esos insectos adorables, se evaporan en hechos demasiado sabidos y construimos un pequeño espacio para no descifrar nada, para seguir escribiendo, para prestarnos las letras y los colores.

¿Quién dijo que el mundo no era nuestro?

domingo, mayo 18, 2008

Moda

Te diría que ya no está de moda enamorarse,
ser uno mismo o perseguir sueños.

Pero la moda es el valor que cuenta
con una mayor frecuencia en la distribución de datos.
Por lo tanto, las hormigas corriendo por el muro están de moda
y sin saberlo se comen la tortilla de patatas,
que tan bien había quedado.

También está de moda ir al trabajo, cinco, seis
o siete días de cada siete, queriendo pensar
que es verdaderamente importante esta labor;
tener miedo a la soledad, buscar a alguien
y después darse cuenta de que es imposible escapar
a la conciencia y al miedo.

Está de moda existir y actuar
en parámetros claramente delimitados;
ser educado, pedir permiso, hacer locuras cotidianas
y encontrarse un lugar donde puedan pasar los años
sin demasiado dolor, tomando decisiones
no por lo deseado o lo pensado,
sino por lo temido.

Tan es así que cualquier otra cosa
escandaliza a todos, genera silencios,
abandonos y odios.

Porque hacer lo que no está de moda le recuerda a todos
que se puede vivir de muchas maneras
y que dentro de cada uno se quedaron sueños
que sí se podían realizar.

jueves, mayo 08, 2008

...

Se me escurre entre las piernas, sí, es viscoso.
Corre lento, no es permanente
Se va y viene, esto es algo más de lo que soy yo,
un espejo,
algo más,
una trampa,
algo
que no me dice nada
que me deja ser lo que soy
sin saber lo que debo ser.

Este es el mundo
tal como lo conocemos:
sin certeza
ni piedras enormes para descansar
o árboles fuertes qué invocar en la duda.

Un tiempo para inventar,
sin lugar en el mundo para nadie.
Un tiempo para luchar
por algo que sea cierto
-y con esto me refiero
solamente a que sea propio-
no bueno,
mucho menos malo,
porque esas categorías
murieron antes de que naciéramos.

jueves, mayo 01, 2008

Frágil


Como una gota de agua
que no cae, que se suspende
se balancea en el filo de la ventana
y salta de pronto al vacío
perdiéndose para siempre en la maceta
de la vecina en la planta baja.

Como el trébol que nació en mi helecho,
grande y verde, definitivamente liso
contrastando con las hojas despeinadas
de la planta original.
No lo había visto hasta que un extraño lo admiró,
dejándome perpleja por mi distracción.

Como la risa nocturna en la lluvia
de una mujer morena que acabo de conocer.
La observo mirar, abrazar, comentar trivialidades
me dice su nombre, me cuenta cosas
y me voy al cabo de dos horas
sin saber nada de ella.

Cosas frágiles, personas como fantasmas
que se pierden cuando miramos algo
y omitimos lo que estaba alrededor.

Como un dibujo o una nota en una servilleta;
alianzas precarias, seducción inofensiva,
y una pieza de piano en el día del trabajo,
intentando recordar ojos revolucionarios
en este frío callado, en esta pausa que debiera
ser algo más que un día de asueto.