Me pongo su suéter azul:
es más frío que la sombra
que me hace temblar a medio día.
No me importa que trate de vencerme
porque igual voy a salir con falda
a ver qué nos regala el viernes.
Esta mañana hacía la fotosíntesis
rumbo a la oficina, fumando,
sonriendo este breve siempre,
apuntando bocetos de algo
como un plan que ya no sabe
si va, viene o se detiene.
Es claro que no va a terminar
nunca de borrar las huellas
que deja por ahí en cada camino:
en el tapete de baño mojado,
sobre la arena blanca del Caribe
y en los charcos de sol que barre la tarde.
Yo pienso, cuando lo veo y cuando no,
que el presente del caminante
me permite destejer mis excusas
borrar mis propias pisadas
para cambiarle el rumbo a un destino
cada vez está menos escrito
pero mejor soñado.
[Y vamos a ser necios
para construir un sentido]
viernes, diciembre 10, 2010
jueves, diciembre 02, 2010
Una madre antigua
Cada amanecer tambalear con una duda
marear la incertidumbre, tensar el cuerpo.
Es tan triste cuando arranca el tiempo
en esta parte del mundo, la ciudad en que nacimos,
miserable y cruel con la idea de lo bueno
egoísta en sus milagros, peligroso engendro.
Es un animal, a veces duerme y ríe,
te permite reposar sobre su piel,
escuchar su respiración y sus latidos.
Parece entonces una madre que no muere,
reconoces en cada esquina su sangre que destella
como si se abriera la carne y te dejara
tocar su alma de lago asesinada,
su transparencia de fantasma tierno.
¿Cómo vamos a saber qué siente?
Entrar a sus brazos a las seis, siete, ocho am
es un salto de fe, la caída en el absurdo,
una carrera para arrebatarle lo que puedas.
Es como tú una mujer caprichosa
capaz de enamorarse por un rato,
inventar a una pureza inexistente
y hacer reales pequeños deseos...
Hasta la próxima mañana, hasta otro reto.
marear la incertidumbre, tensar el cuerpo.
Es tan triste cuando arranca el tiempo
en esta parte del mundo, la ciudad en que nacimos,
miserable y cruel con la idea de lo bueno
egoísta en sus milagros, peligroso engendro.
Es un animal, a veces duerme y ríe,
te permite reposar sobre su piel,
escuchar su respiración y sus latidos.
Parece entonces una madre que no muere,
reconoces en cada esquina su sangre que destella
como si se abriera la carne y te dejara
tocar su alma de lago asesinada,
su transparencia de fantasma tierno.
¿Cómo vamos a saber qué siente?
Entrar a sus brazos a las seis, siete, ocho am
es un salto de fe, la caída en el absurdo,
una carrera para arrebatarle lo que puedas.
Es como tú una mujer caprichosa
capaz de enamorarse por un rato,
inventar a una pureza inexistente
y hacer reales pequeños deseos...
Hasta la próxima mañana, hasta otro reto.
jueves, noviembre 25, 2010
Una canción
Para dejar como por casualidad
palabras en el cuenco de tu oreja
rodearte el cuello con los brazos
acercar los labios, lamer rozando
imaginar los ojos y decir despacio:
¿ves como se templa el rumor de la vida?
Su textura de besos y señales
se acomoda por la red de puntos
que hace al mundo: hoy somos.
Somos, amor mío, somos lo que somos
sobre los días, como el agua que se mueve
por la luna o por el viento, peces que florecen.
Somos algo más que nuestros huesos
y poblamos el mundo de lo nuestro
en que vive el mar y cabe el cielo entero.
No me alcanza la noche para respirarte
en la cocina de palabras el olor de los pimientos
ese juego de vocales que me delinea el presente
me lleva al otro lado y me recita los versos
de lo que podrá haber sido, de lo que ya va siendo.
Me quedo dormida acariciando tu sexo
despierto con tu voz
me dibujas con los dedos
y aunque cantar al amor así
sea un acto de injusticia
estoy tan llena de ti
que no me queda otro remedio.
palabras en el cuenco de tu oreja
rodearte el cuello con los brazos
acercar los labios, lamer rozando
imaginar los ojos y decir despacio:
¿ves como se templa el rumor de la vida?
Su textura de besos y señales
se acomoda por la red de puntos
que hace al mundo: hoy somos.
Somos, amor mío, somos lo que somos
sobre los días, como el agua que se mueve
por la luna o por el viento, peces que florecen.
Somos algo más que nuestros huesos
y poblamos el mundo de lo nuestro
en que vive el mar y cabe el cielo entero.
No me alcanza la noche para respirarte
en la cocina de palabras el olor de los pimientos
ese juego de vocales que me delinea el presente
me lleva al otro lado y me recita los versos
de lo que podrá haber sido, de lo que ya va siendo.
Me quedo dormida acariciando tu sexo
despierto con tu voz
me dibujas con los dedos
y aunque cantar al amor así
sea un acto de injusticia
estoy tan llena de ti
que no me queda otro remedio.
miércoles, noviembre 10, 2010
Un poco de fe
Y así se van a ir
uno a uno
al diablo:
a fin de cuentas
eso quieren todos,
la pasión,
el infierno mental de posibilidades,
realidades que nunca se parecen
al poema, a la promesa, al sueño.
Una tortura lenta
como esas que practicaba
hace años,
cuando jugaba
a ser más fuerte que mi dolor,
a poseer al otro,
a no ser yo.
Pobre estúpida.
Debieron resultar tan dulces
mis alianzas con desconocidos,
la arrogancia sin tacones,
la inocencia
de creerme por encima
de la simple vida.
Hoy creo
en el agua que bebo
y en esa boca tan leída
relatada
deseada
aborrecida
que es tan sólo verdadera
cuando está sobre la mía.
Creo en mis amigos,
esos que te conté el otro día,
uno, dos, acaso tres
y en ese hombre
que es mi cuerpo,
que me quiere
como yo me quiero,
que ensaya
actos simples
a mi lado.
uno a uno
al diablo:
a fin de cuentas
eso quieren todos,
la pasión,
el infierno mental de posibilidades,
realidades que nunca se parecen
al poema, a la promesa, al sueño.
Una tortura lenta
como esas que practicaba
hace años,
cuando jugaba
a ser más fuerte que mi dolor,
a poseer al otro,
a no ser yo.
Pobre estúpida.
Debieron resultar tan dulces
mis alianzas con desconocidos,
la arrogancia sin tacones,
la inocencia
de creerme por encima
de la simple vida.
Hoy creo
en el agua que bebo
y en esa boca tan leída
relatada
deseada
aborrecida
que es tan sólo verdadera
cuando está sobre la mía.
Creo en mis amigos,
esos que te conté el otro día,
uno, dos, acaso tres
y en ese hombre
que es mi cuerpo,
que me quiere
como yo me quiero,
que ensaya
actos simples
a mi lado.
miércoles, noviembre 03, 2010
Exhausta
Tú y una manera de sonreír
después de tantos imprevistos
frente a mi presencia hambrienta
en una tarde redibujada por esperas,
traiciones de liderato,
gruñidos y ternura.
Ni siquiera estoy dentro de mi ropa,
la energía la gasté en vendettas ajenas,
estoy tan lejos que podría ni quererte
aunque ya sabes, sí te quiero,
me alcanza la energía para mirarte
y escuchar una conversación
en la que no participaste.
Llego a casa, perdida en el borde
de algo parecido a la inocencia:
hace mucho que no sentía estas ganas
de dormir en el camino, de no tener
que llevarme con mis propias manos
hasta la cama.
Amor que se condensa
no tengo palabras apropiadas ya,
vivo de la fuerza de mis ojos, ligereza
de la risa en la que el mundo engancha.
Escribo en pequeño, no es tiempo de proezas,
me tiembla el esfuerzo por llegar a ti,
a la noche, al plan, al sueño denso
en el que los desconocidos me hablan
de cosas que conozco demasiado:
amores de fantasía, vasos, azoteas en silencio,
abrazos apretados a lo largo de una cuadra.
Letras a lápiz para una madrugada,
palabras que viven de sus actos
pero no se deben interpretar:
arrogancia, expectativa, juego,
me da lo mismo, tengo los huesos
molidos por un sillón y una aventura.
El futuro no tiene forma y eso me alegra
en este día sin sol en el que caben
la música de piano
la transparencia del cariño
el rastro de tus dedos
la marca de mis labios
el fantasma del perro bueno
y nuestros pasos, resonando...
después de tantos imprevistos
frente a mi presencia hambrienta
en una tarde redibujada por esperas,
traiciones de liderato,
gruñidos y ternura.
Ni siquiera estoy dentro de mi ropa,
la energía la gasté en vendettas ajenas,
estoy tan lejos que podría ni quererte
aunque ya sabes, sí te quiero,
me alcanza la energía para mirarte
y escuchar una conversación
en la que no participaste.
Llego a casa, perdida en el borde
de algo parecido a la inocencia:
hace mucho que no sentía estas ganas
de dormir en el camino, de no tener
que llevarme con mis propias manos
hasta la cama.
Amor que se condensa
no tengo palabras apropiadas ya,
vivo de la fuerza de mis ojos, ligereza
de la risa en la que el mundo engancha.
Escribo en pequeño, no es tiempo de proezas,
me tiembla el esfuerzo por llegar a ti,
a la noche, al plan, al sueño denso
en el que los desconocidos me hablan
de cosas que conozco demasiado:
amores de fantasía, vasos, azoteas en silencio,
abrazos apretados a lo largo de una cuadra.
Letras a lápiz para una madrugada,
palabras que viven de sus actos
pero no se deben interpretar:
arrogancia, expectativa, juego,
me da lo mismo, tengo los huesos
molidos por un sillón y una aventura.
El futuro no tiene forma y eso me alegra
en este día sin sol en el que caben
la música de piano
la transparencia del cariño
el rastro de tus dedos
la marca de mis labios
el fantasma del perro bueno
y nuestros pasos, resonando...
miércoles, octubre 27, 2010
Y es un juego
caído de la casualidad al mundo,
acunado por unos minutos
en el valle de los imposibles?
Es un ensayo, el juego de lo real
sacado del relato, puesto en el secreto,
una sensación que pierde a sus actores
convirtiéndose quizás en un recuerdo.
Labios abiertos apenas, dientes tibios,
la mordida marcada con precisión ahí
donde no puede evitarse verla
y sentir de nuevo los ojos de su autor.
Un beso gratuito puede ser la redención
después de un cigarro y una manzana,
una muestra de cariño, un ejercicio
de las habilidades adquiridas en el tiempo.
¿Cuántas veces he besado?
Todas aquellas en las que no he podido
explicar que no hace falta decir nada
para acercarse al otro y quererlo.
sábado, octubre 23, 2010
Maldormida
Y hoy,
en el cumpleaños de mi padre,
a punto de salir a bailar y
hablar con los desconocidos
que también son mi familia...
Cansada,
tanto soñar no puede ser bueno,
darle vueltas a las irrealidades,
andar en auto toda la noche
con mis muertos más queridos.
Débil,
la sangre me calienta, me pierde
ese golpe de coraje con que ando,
me deja flotando sobre minutos:
uno a la vez, como una enferma.
Tranquila,
he estado aquí tantas veces
a punto de vivir otro día con sueño
y recuperar el ritmo cantando,
dándole oportunidad a la sorpresa...
en el cumpleaños de mi padre,
a punto de salir a bailar y
hablar con los desconocidos
que también son mi familia...
Cansada,
tanto soñar no puede ser bueno,
darle vueltas a las irrealidades,
andar en auto toda la noche
con mis muertos más queridos.
Débil,
la sangre me calienta, me pierde
ese golpe de coraje con que ando,
me deja flotando sobre minutos:
uno a la vez, como una enferma.
Tranquila,
he estado aquí tantas veces
a punto de vivir otro día con sueño
y recuperar el ritmo cantando,
dándole oportunidad a la sorpresa...
martes, octubre 19, 2010
Para querer...
Para querer
no hacen falta noches insomnes
o largas colecciones de imágenes
tomadas de la vida y sus detalles.
No es necesario
saberse más allá del tiempo,
robarle al milagro sus colores
ni tender paraísos sobre el viento.
Solamente
toma el instante para mirarse
en la carne y la voz de alguien,
encontrar el ritmo y respirar viviendo.
Ignorar al otro
pero poder imaginarlo,
admirar y aplaudir sus piruetas,
interpretar sus dolores y silencios.
Ser honesto.
Aquí nadie sabe nada más
que lo que siente e inventa:
su voluntad y su deseo.
no hacen falta noches insomnes
o largas colecciones de imágenes
tomadas de la vida y sus detalles.
No es necesario
saberse más allá del tiempo,
robarle al milagro sus colores
ni tender paraísos sobre el viento.
Solamente
toma el instante para mirarse
en la carne y la voz de alguien,
encontrar el ritmo y respirar viviendo.
Ignorar al otro
pero poder imaginarlo,
admirar y aplaudir sus piruetas,
interpretar sus dolores y silencios.
Ser honesto.
Aquí nadie sabe nada más
que lo que siente e inventa:
su voluntad y su deseo.
domingo, octubre 10, 2010
Reglamento
Inspirado en el bonito post de Semidios. Y en mi amor.
1. Está prohibido decir adiós, sin importar la distancia, la ineficiencia de los aviones o los compromisos previamente adquiridos.
2. Beber vodka sin congelar en la cocina después de las doce de la noche es pecado contra el decoro en tercer grado.
3. Esa canción debe cantarse en el auto, sin importar el cansancio del sol, los accidentes del asfalto o la imbecilidad de la especie humana.
4. Esa otra canción deberá tararearse como si remáramos navegando el uno hacia el otro, en honor a los incendios sucedidos hace seis años.
5. La música para bailar será elegida aleatoriamente en la sala y enfrentada con valor en las cantinas de mala muerte.
6. El que bese primero tiene que robarle el aliento al otro antes de aclararle los ojos.
7. Cualquier declaración hecha antes del amanecer será considerada un paso más en el perfeccionamiento de lo gratuito.
8. Los cambios de planes deberán notificarse con una mirada de anticipación, girando sobre la cadera y haciendo que el viento sople sobre los recuerdos.
9. Esas sonrisas son mías si saben a chocolate.
10. Esos gemidos son tuyos si logras hacerme sudar sin perder el ritmo.
11. Cualquier casa es nuestra casa si tiene una manta suave y tres horas de cine de vaqueros.
12. Arrancarle sonrisas a los extraños vale diez puntos. Si lo hacemos juntos, cincuenta. Si se logra en un lapso menor a cinco minutos, cien y una comida en el paraíso.
13. Cuando duermas te acariciaré la cabeza. Cuando yo duerma, me dejarás pegarme cuán larga soy a tu cuerpo. Si dormimos al mismo tiempo, los alacranes montarán la guardia.
14. El día termina cuando cerramos los ojos y el siguiente comienza con café, un beso o el rugido del hambre.
15. Todas estas reglas estarán vigentes del viernes al domingo de la semana que termina. Mañana, ya veremos.
2. Beber vodka sin congelar en la cocina después de las doce de la noche es pecado contra el decoro en tercer grado.
3. Esa canción debe cantarse en el auto, sin importar el cansancio del sol, los accidentes del asfalto o la imbecilidad de la especie humana.
4. Esa otra canción deberá tararearse como si remáramos navegando el uno hacia el otro, en honor a los incendios sucedidos hace seis años.
5. La música para bailar será elegida aleatoriamente en la sala y enfrentada con valor en las cantinas de mala muerte.
6. El que bese primero tiene que robarle el aliento al otro antes de aclararle los ojos.
7. Cualquier declaración hecha antes del amanecer será considerada un paso más en el perfeccionamiento de lo gratuito.
8. Los cambios de planes deberán notificarse con una mirada de anticipación, girando sobre la cadera y haciendo que el viento sople sobre los recuerdos.
9. Esas sonrisas son mías si saben a chocolate.
10. Esos gemidos son tuyos si logras hacerme sudar sin perder el ritmo.
11. Cualquier casa es nuestra casa si tiene una manta suave y tres horas de cine de vaqueros.
12. Arrancarle sonrisas a los extraños vale diez puntos. Si lo hacemos juntos, cincuenta. Si se logra en un lapso menor a cinco minutos, cien y una comida en el paraíso.
13. Cuando duermas te acariciaré la cabeza. Cuando yo duerma, me dejarás pegarme cuán larga soy a tu cuerpo. Si dormimos al mismo tiempo, los alacranes montarán la guardia.
14. El día termina cuando cerramos los ojos y el siguiente comienza con café, un beso o el rugido del hambre.
15. Todas estas reglas estarán vigentes del viernes al domingo de la semana que termina. Mañana, ya veremos.
miércoles, octubre 06, 2010
Momento
Si pudiera hacer más lento el tiempo
en el que el sol no sale y siento cada hueso,
detendría el humo para calcar sus líneas
en la pared azul que mira al cielo:
serían hilos delicados como el aire,
sin principio o fin, puras evoluciones
atrapadas en un trazo sin tormentos.
Saborear los recuerdos es un vicio
irrespetuoso, egoísta, inevitable:
este precario acuerdo con la nada
me deja al inicio, no hay historia,
solamente convicciones solipsistas,
encuentros suaves, como de corrientes
y espacio para cambiar el rumbo
en cualquier momento.
en el que el sol no sale y siento cada hueso,
detendría el humo para calcar sus líneas
en la pared azul que mira al cielo:
serían hilos delicados como el aire,
sin principio o fin, puras evoluciones
atrapadas en un trazo sin tormentos.
Saborear los recuerdos es un vicio
irrespetuoso, egoísta, inevitable:
este precario acuerdo con la nada
me deja al inicio, no hay historia,
solamente convicciones solipsistas,
encuentros suaves, como de corrientes
y espacio para cambiar el rumbo
en cualquier momento.
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