Tiene, en su soledad,
la trama del tiempo denso
y las tijeras para decidir el fin
en un corte limpio de metal.
Pero le falta la firmeza para decidir
ser su propio juez y verdugo
y tirar por la borda las sonrisas
que aún podrían ser en su amargura.
Aunque nada lo ate y vague
entre el hartazgo y el dolor,
no renuncia a la posibilidad de ser
lo que ha soñado, deseado, negado.
La ilusión lo atrapa en una vida
demasiado tediosa para amarla,
pero suficientemente tentadora
como para conservarla.
No sabía si era amor a la vida
o tal vez adicción a la fantasía,
lo que jamás imaginó era
que el destino no existia.
Todo era, a fin de cuentas,
pura construcción, nunca ilusión.
Y él estaba ya muerto de asfixia
víctima de la inmovilidad.
la trama del tiempo denso
y las tijeras para decidir el fin
en un corte limpio de metal.
Pero le falta la firmeza para decidir
ser su propio juez y verdugo
y tirar por la borda las sonrisas
que aún podrían ser en su amargura.
Aunque nada lo ate y vague
entre el hartazgo y el dolor,
no renuncia a la posibilidad de ser
lo que ha soñado, deseado, negado.
La ilusión lo atrapa en una vida
demasiado tediosa para amarla,
pero suficientemente tentadora
como para conservarla.
No sabía si era amor a la vida
o tal vez adicción a la fantasía,
lo que jamás imaginó era
que el destino no existia.
Todo era, a fin de cuentas,
pura construcción, nunca ilusión.
Y él estaba ya muerto de asfixia
víctima de la inmovilidad.




