jueves, octubre 11, 2007

Taberna



Una cerveza más, otro café. La penumbra los protegía de todo, en silencio se podían observar los rastros de palabras, historias y miradas que el lugar contenía.

—¿Qué vamos a hacer, ahora que te comieron la lengua los ratones?
—Buscarlos y echarlos de casa.
—Esa historia fue como un relámpago: cuando su sonido empezó a llenar el aire, la luz que lo había anunciado ya se había desvanecido en el cielo.
—Mejor seguimos callados.
—Está bien.

Otro cigarrillo se encendió y continuaron mirando la tarde, lentamente.

domingo, octubre 07, 2007

jueves, octubre 04, 2007

Fiebre

Fiebre me dan las paredes, cruzadas de lado a lado por esta ventana casi soleada.

A través del cristal miro el aire, siento el aire, dejo que se meta en cada uno de mis huesos.


Me siento tan viva que muto con los cambios de luz, los dedos del pie izquierdo se me hielan, una ráfaga me levanta hasta el punto de escalofrío y el calor se ausenta en un aliento, se va en una nube y vuelve a mi frente, me la cierra con un beso, pongo otra canción y sigo buscando.

Te me escurres de la mente con el eco de una puerta... Nudos de palabras, esbozos de juegos, prisas y pendientes, octubre se cierne sobre mi cabeza, nudos de piel, de historias, nudos sin argumento necesario.

La luna de este mes me dice los secretos que aprendí hace años, olvidadiza quiero no saber lo que ya sé y me pierdo en los terrenos de mi cama siempre abierta, de mis cuentos nuevos, de mis brillantes tiempos felices.

lunes, octubre 01, 2007

Tristeza

¿Qué te pasa, estás llorando? Tienes alma de papel
Héctor Lavoe, Periódico de Ayer


Recoges piedrecitas del camino,
una azul, otra azul, más azul que el cielo;
hoy no hay piedras amarillas, piensas,
el calor se te posa entre los ojos,
la nave y sus bandazos te destemplan.

El sol se esconde,
la luna se patina entre los autos,
la soledad aplaca la pasión
y los secretos de las plazas barrocas te desnudan,
desanudan tus amarras a cualquier puerto.
Tu casa está en el mismo lugar que tus zapatos,
tu corazón se mueve en el aire,
vuelta y gracia al mundo
que pone el alma en el puño de los besos
que te inventan los sueños
muy muy tarde y en silencio
se va pasando el momento...


jueves, septiembre 27, 2007

Te digo...

She said Mister anywhere you point this thing
Has got to beat the hell out of the sting
Of going to bed with every dream that dies here every morning
And so drill me a hole with a barber pole

Tom Waits, Burma Shave


¿Qué pasa si te pido que amarres un sueño a mi dedo meñique y con él me voy caminando por los pasillos del mundo? Un arma de doble filo, una tabla de salvación, un auto que viaja fuera del infierno buscando algo específico: la ilusión de no ver morir cada sueño con el que duermes.

Si te digo: la sonrisa que guardas para las sombras es la más hermosa que puede haber en septiembre; si te digo que la forma en la que lees mis tarareos de oficina es la mejor prueba de que me conoces bien; si te miro a los ojos intentando que leas lo que siento y algo pasa, algo desconocido sale de su escondite y se sienta entre tu y yo en la banca del parque, me dice que detrás de tus lentes hay mucho qué decir, seguimos en silencio y regresamos al trabajo y sigo sintiendo tu presencia cada vez que reclamas alguna nimiedad, pensando en todo lo que nunca nos diremos.

Uno de estos días me voy a ir a la carretera a buscar en las señales pueblos inexistentes. Habré logrado darle acción a lo que simbólicamente hago siempre: buscar claros en bosques que no existen. Sólo que esta vez pienso inventarlos.

sábado, septiembre 22, 2007

Tú

Tengo pájaros en la cabeza que razonan encerrados en jaulas
aprendiendo a hablar... Aunque duela dime la verdad

Mala Rodríguez, Por la noche


Tu me conoces, me conoces bien desde que me miraste dentro de los ojos y supiste que te quería. Querer no es amar y, aunque te haya amado, es cariño el que me ha hecho leer cada letra de tus dientes, el que me pone a pensar en ti cuando conduzco por viejos ejes viales y me obliga a llamarte justo cuando el viernes se va muriendo.


No guío mi vida por la literatura, pero es sólo ella la que me da la clave de tu belleza. Pienso demasiado, lo sé, en ti y en tus formas, en los colores de tu boca cuando dices mi nombre, en la sonrisa que dejaste anclada a mi pasado sin remedio, sin forma de borrar o modificar la impresión. Tus besos, los dados y los pendientes, me saben dulces y amargos cuando la música suena, cuando recuerdo tu tajante distancia y tus acercamientos arrebatados.

¿Recuerdas cómo me perdía en cada eje vial? ¿Cómo busqué las palabras adecuadas para que me escucharas y el ruido de fondo de la avenida te distrajo justo cuando ibas a escucharme? Este no es el momento, pero nunca llegará cariño, no eres mi amor y lo eres, en cada una de tus caras estás siempre conmigo...

Me gustan tus besos clandestinos, que se joda la poesía si es a costa del poeta, me queda tu cuerpo y su recuerdo, la sonrisa que pones cuando te muerdo lento, la voz a ti debida que se quiebra cuando el mar está entre nosotros.

Sé quien eres y lo sabes tú también. Basta que quieras creerlo.

lunes, septiembre 17, 2007

Reflejos


... y que me lleven los sonidos a ese tiempo en el que podía mirarme en tu sonrisa, creerme hermosa porque tú lo creías, saberme en casa cuando me tocabas el cuerpo, templándolo con calma. No sé, con todos estos años, cómo se conserva o se pierde, cuándo llega el punto en el que se deja de luchar.

Te oigo del otro lado y estás más cerca que hace unos días, cuando tenía todavía el olor de tu cuerpo metido hasta la médula de los ojos. Todo deja un rastro y por todas partes encuentro pedazos de tu sonrisa, brillos de tu retina, aromas que se me meten y me transportan llorando a otros días, horas frescas que sin quererlo se quedaron en otro año.

Víctima del tiempo te llamo y me nombro. A ti, a la vera del río, te imagino buscando un reflejo que reconozcas como propio. Yo me quedo aquí, escuchando tus pasos a través del mar, aferrándome a una idea y mirando atenta lo que pueda pasar...

miércoles, septiembre 12, 2007

Lluvia de noche

Érase una niña que dejó de serlo, un gato que no salía de casa, un mundito de colores que tenía un pequeño punto negro.

La niña no tan niña escribía mirando llover. "El mundo se está acabando, como dijo mi hermana", pensó, y siguió escribiendo para el gato y la planta de epazote que estaba en el escritorio.

Hacía frío, afuera los coches empapaban peatones, mentaban madres, corrían lento sin llegar a ningún lugar.

Otro día se estaba terminando, hacía frío y silencio, el cuerpo le pesó, se fue a la cama.

A veces la vida es así de sencilla.

viernes, septiembre 07, 2007

2,41 am

Silencio. Ruido. Silencio. Compresora. Grillo...

Me bailan las letras y todo se vuelve lento. La falta de referencia, el tiempo del carro que va y viene mientras mato el tiempo de maneras insospechadas. Son las dos cuarenta y uno de la mañana, el tío alberto goza de la piel de veinte años que lo esperó, la mala no practica el arrepentimiento y esta soledad parece la del final de una boda, después de emborracharse y bailar, sentada en una silla mirando amanecer sin día, en un falso final que se desvanece si te mueves.

Se me desmoronan las articulaciones, me siento viva. Huele a tinta y a mi, huele a los otros, duerme el mundo con paz prestada a los sueños de las niñas buenas malinterpretadas.

Duerme bien y cuando despiertes, dime cómo suena y a qué huele tu madrugada...

miércoles, septiembre 05, 2007

Azul

Ando por este, mi reino de tinta y eternas extensiones de blancura... Me gusta regodearme en el cansancio y observar a los otros, mis cómplices y compañeros, mirar cómo se afanan en las pequeñas tareas que implica sostener este universo minúsculo de color.

Luz blanca, todo este caos solvente y cálido se baña de ella, del humo constante de seis fumadores, de canciones cañeras interrumpidas por el teléfono. Del otro lado, por esa ventana, llega una voz, a la vez desconocida y reconocida, una voz que es muchas voces, recordándome las tonterías que se pueden decir con un manejo mínimo del lenguaje; diciéndome que hoy hace sol, que llueve mucho, que alguien llega y o que alguien muy querido decide irse.

Me duele la cabeza pero me río. El espejo del baño me devuelve una mirada brillante, rodeada de cansancio, buscando algo más allá de la imagen. Y me voy por la calle mojada cantando... Hasta mañana.